Al comienzo de los tiempos, solo existía un ser, o mejor dicho, el Ser. Ello (pues no existían los géneros por aquel entonces) tenía un poder ilimitado, y en Ello se concentraba toda la energía y la materia. Llegó un momento en el que Ello creó. No se conocen muy bien las causas, y seguramente aunque las conociéramos no las entenderíamos. El hecho es que creó. Creó un mundo, con sus leyes, sus ciclos, su espacio y su tiempo, su energía y su materia. Un mundo que más tarde fue bautizado como Universo.
Entonces, en algún otro momento, Ello decidió crear otros seres. Seres que fueran capaces de autoconservarse, de reproducirse, de modificar el mundo que había creado. En definitiva, de vivir. Así que asento las bases de la vida, creando las reglas y las sustancias que dotarían a los nuevos seres de esas capacidades. Y entonces, esperó. Esperó durante muchísimo tiempo, observando como su creación cambiaba y evolucionaba, poniendo especial interés el lo mas curioso de todo: la vida.
Tras muchísimos eones, la vida había tomado diversas formas y se había adaptado a muchísmos entornos. De entre todas esas formas, surgió una a la que Ello mostró especial interés, pues poseía una peculiaridad que la distinguía de todas las demás. Era el humano.
El humano tenía inteligencia, podía pensar y también sentir. además de crear e imaginar. La evolución había querido que aparecieran seres con unos atributos parecidos a los de un dios como lo era Ello. Éste los observó y vio cómo cooperaban, se ayudaban y luchaban por los suyos. Ello estaba feliz (si es que se puede decir tal cosa de un dios).
Pero los problemas no tardaron en llegar. Veréis, para que los seres vivos pudieran existir y vivir de verdad, Ello había creado el alma. Cada ser vivo poseía una, y es lo que les aportaba su integridad como unidad, su esencia. Las almas no eran otra cosa sino fragmentos de Ello, y por lo tanto, contenía una ínfima parte de todo. Es algo complicado de comprender, pero así fue. Al obtener los humanos atributos de dioses, también despertaron en su alma (que ya hemos dicho que son trocitos de un dios) partes que no se solían manifestar en otros seres vivos. Eran partes relacionadas con esos atributos que solo ellos de entre el resto de seres vivos poseían. Así despertaron el amor, el odio, la avaricia, la generosidad, la crueldad...
Ello poseía todas esas cosas y más, pero en su afán creador había apartado temporalmente de su propia alma divina las partes más oscuras, pues aunque necesarias, en exceso podrían perjudicar su obra.
Es por esto que cuando algunos humanos, guiados por los sentimientos mas negros y destructivos, comenzaron a matar y maltratar a sus congéneres de forma cruel y despiadada, Ello se entristeció. Tanto, que decidió volver a crear un nuevo mundo, un mundo en el que intervendría para ayudar y guiar a los humanos para evitar que esa crueldad y violencia se dieran tan a menudo.
Así que tomó al grupo de humanos, hombres y mujeres, a los que había visto cometer esas atrocidades en primer lugar, que eran diez, y duplicó sus almas. Las introdujo en nuevos cuerpos creados específicamente por él, más perfectos pero con grandes similitudes para que las almas se sintieran a gusto. Creó cinco féminas y cinco machos, cada pareja distinta de otra. Así nacieron las Cinco Razas: Enanos, Feéricos, Rudoks, Elfos y Humanos (no eran iguales a los de Universo, pero sí los más parecidos). Entonces, esos nuevos cuerpos con sus almas fueron llevados a un nuevo mundo, un mundo también muy parecido a Universo, pero más lleno de energía. Ello creó infinidad de seres de todo tipo a cada cual más increíble que el anterior para poblar su mundo, pues esta vez no aparecerían por evolución sino por su divino poder (eso sí, respetando las leyes que el mismo había creado para el mundo). Se creó Ilpedon.
Como ya he dicho, Ilpedon era muy similar a Universo, y en general compartían todas las leyes físicas. La única pero muy importante diferencia, es que en Ilpedon las almas de los seres tienen una energía especial que no poseen las de Universo, una energía conocida como Magia, que algunos sería capaces de controlar más adelante.
Tal vez os preguntéis por qué Ello hizo esto. Por qué duplicó las almas y no simplemente creó nuevas. Bueno, la razón que nosotros podemos comprender es que "quería volverlo a intentar, pero esta vez haciéndolo bien". Pero sin duda es una explicación que se queda corta frente a la complejidad de un dios.
Una vez hecho esto, Ello se encontró conque era un dios que "regía" dos mundos distintos. Y también se percató de que la parte más oscura de sí no podía continuar reservada para siempre. Así que decidió dividirse. Al igual que había dos mundos, habría dos dioses. Aparecieron así dos Ellos, uno que contenía las partes más oscuras de su alma, y la otra las partes más luminosas. Pero por supuesto no por completo, pues sería tan imposible como perjudicial para los mundos. Dejó así en la parte negra un atisbo de luz, y en la luminosa unas zonas ensombrecidas. ¿La proporción? Es algo que jamás sabremos, pues es algo que solo Ello conoció.
El caso es que es de esta manera como aparecieron los dos dioses que regirían los mundos a partir de entonces, conocidos en Ilpedon como Kyluar (que poseía una mayor parte luminosa) que se encargaría de el nuevo mundo, y Raulyk (que era el más oscuro de ambos) que quedó al cargo de Universo.
Un fenómeno curioso que se debe de explicar es la unión paralelística de ambos mundos, surgida a raíz de la duplicación de las almas. Consiste en que los seres cuyas almas fueron duplicadas, mediante una fuerza que en ese momento fue creada (llamada Destino), compartirían en temporalidad su nacimiento y su muerte, así como con quién concebirían a sus hijos. Ejemplo: Tenemos un humano A de Universo cuya alma se duplicó y se introdujo en el enano B de Ilpedon. También tenemos a C (humana de universo) y a D (enana de Ilpedon) que guardan la misma relación que A y B. Pues si A tiene un hijo con C, en Universo B lo tendrá con D. A y B morirán en el mismo momento (aunque no tiene que ser por las mismas causas) y lo mismo pasará con C y D. Además, el hijo de A y C, y el hijo de B y D también serán almas gemelas y les pasará lo mismo que a sus padres, estando unidos el uno al otro como A y B. Es algo complejo de comprender, pero si se hace un esfuerzo se entiende. Todo esto implica:
- Que una persona que tenga un alma gemela en el otro mundo siempre concebirá con otros que también tengan un alma gemela.
- Que dos personas con almas gemelas (siempre una en cada mundo) serán concebidos en el mismo momento por los "mismos" padres y morirán también en el mismo momento (pero no de la misma forma necesariamente).
- Que las dos personas con almas gemelas guardarán bastante similitudes tanto físicas como psíquicas (sobre todo de estas últimas), aunque dependende de la educación (en su sentido más amplio) y de la vida de cada uno.
Como no todos los humanos de Universo fueron duplicados, habrá muchos que no tengan sus almas gemelas, tan solo las tendrán los descendientes de los diez antes mencionados. Por otra parte, en Ilpedon sí que ocurre que todos tienen su correspondiente en Universo dado que se originaron a partir de ellos.
Tan solo hay una excepción a todo esto: los elfos. Los elfos son inmortales. Cuando muere el alma gemela de un elfo, esta no va al "Más Allá" (lugar al que van las almas, ya se explicará en otras entradas), sino que es recibida en el cuerpo del elfo, coexistiendo con su gemela. En este momento, el elfo deja de ser fértil, y ambas almas irán al "Más Allá" cuando muera el cuerpo del elfo.
También hay ocasiones, aunque muy raras, en el que a la hora de morir alguien es salvado de forma milagrosa. Entonces, puede que su alma gemela no sobreviviera. En estos casos, no puede ir al "Más Allá" y queda vagando por el mundo en el que estuviera (se los conoce normalmente como "fantasmas" o "espíritus") hasta que el cuerpo de su alma gemela también muere. Durante este periodo, ese cuerpo se vuelve estéril. De todas formas, son casos extremandamente raros.
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