Con la creación de Ilpedon, Kyluar incluyó gran cantidad de poderes y potencias inexistentes en Universo. Una de estas fueron los Cronistas.
Se designó a una persona, perteneciente a una de las razas, como Cronista. Conseguiría enormes poderes de origen divino, e inmortalidad. A cambio, su cometido en la vida sería viajar por el mundo, observando y escribiendo los acontecimientos importantes que ocurrieran. Archivaría todo esto en una isla, al sur de Ilpedon, que se conoce como Rimk'na, y compartiría su conocimiento con aquellos que lo desearan y fueran dignos.
Sin embargo, esos mismos poderes le impedían tomar parte de ninguna de las maneras en el devenir del mundo. Pasaría inadvertido, ocultaría su presencia, y no actuaría, a menos que el destino del propio mundo estuviera en juego (cosa que solo ha ocurrido una vez en toda la Historia de Ilpedon).
Además, llegado el momento, debería legar sus poderes divinos, y descansar en paz. Cuando un acontecimiento realmente importante tomara lugar en el mundo (una gran guerra, un gran descubrimiento), el Cronista se debería presentar ante el protagonista de ese acontecimiento, una vez pasado, y transmitir su carga a este, para que contara sus hazañas de primera mano y luego continuara con la labor. Por lo tanto, siempre hay un Cronista vivo, pero sólo uno a la vez.
Así, aparecieron los Cronistas en Ilpedon, y así se han mantenido.
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